Las semillas de sésamo son uno de los cultivos más antiguos, se han encontrado registros de su uso en el año 1200 a.C. Desde ese entonces, se le consideraba como una semilla capaz de mejorar la calidad de vida de las personas. Se conocen variedades negras, amarillas, marrones y blancas.
Son comestibles, con ellas se preparan recetas tanto dulces como saladas. Se pueden añadir al jugo de frutas o comerlas solas tostadas. Se utilizan para fabricar harina de sésamo y unida a otros tipos de harina darle un sabor especial a panes, tortas, etc. También, las semillas se muelen para preparar pastas. Se recomienda una ingesta diaria de 25 gr.
Aproximadamente, la mitad de su peso son ácidos grasos insaturados, mayormente omega 6, omega 9 y una cantidad menor de omega 3. Debido a ésto es capaz de reducir el "colesterol malo", prevenir enfermedades del sistema circulatorio, protegiendo el corazón y el cerebro. Además, fortalecen el sistema nervioso, prolongan la vida de las células, previenen la hipertensión.
Estas semillas son ricas en lecitina, al igual que la soya, que ayuda a mantener la flexibilidad de las arterias, mejora el metabolismo de las grasas, disminuye los problemas de origen nervioso, como la depresión, el estrés o la falta de sueño; mejora el rendimiento físico y la capacidad sexual.
Sumado a todo lo anterior, contienen proteínas de alta calidad, que mejoran la salud del cabello y uñas. Al combinarlas con legumbres y cereales su valor proteínico se multiplica.
Entre las vitaminas que poseen se encuentran, en cantidades considerables, la vitamina E y las del complejo B, pero también contiene vitamina A y K. Con respecto a los minerales, la cantidad de calcio es muy alta, ubicándose en el primer lugar entre todos los alimentos naturales, además de lo cual contienen todo lo que se necesita para que el calcio se absorba con facilidad. Esto las constituye en un poderoso aliado para evitar la osteoporosis.
También están entre los alimentos más ricos en potasio, fósforo, magnesio, zinc y cobre. En menores cantidades se encuentran el sodio y el hierro.
Como si todo lo anterior fuera poco, tenemos que añadir el alto contenido de fibra de estas semillas, principalmente fibra soluble, y los mucílagos que unidos protegen la flora intestinal, evitan el estreñimiento y la absorción de toxinas en el intestino, previniendo la aparición de tumores.
Sin embargo, no podemos dejar de lado su maravillosa capacidad antioxidante, que retrasa el envejecimiento, previene las enfermedades degenerativas e inhiben el desarrollo de las células cancerígenas.

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