La soja es originaria de China, donde se usa como alimento y medicina. Hoy en día es empleada también para la elaboración de bio-combustibles, pinturas y plásticos, entre otros.
Del prensado de la soja se obtiene el aceite de soja, que es un aceite vegetal. Es el más producido a nivel mundial, su nivel de acidez no supera los 2 grados, lo que lo ubica como un aceite de buena calidad. Es abundante en ácidos grasos poliinsaturados, cerca del 50% es ácido linoleico (omega 6), el otro 50% está compuesto de ácido oleico (omega 9), ácido linolénico (omega 3) y un pequeño porcentaje de ácidos grasos saturados.
Por su alto contenido de ácidos grasos poliinsaturados, especialmente ácido linoleico (omega 6), y por la calidad de éstos, resulta muy beneficioso para el aparato circulatorio, ayuda a reducir el nivel de colesterol o triglicéridos, previene enfermedades cardiovasculares, además facilita el mantener en buen estado el sistema nervioso central.
Sin embargo, no debe de usarse en grandes cantidades porque el porcentaje de omega 6 que contiene es mayor que el de omega 3, lo que puede ocasionar que sea pro-inflamatorio.(Para un correcto equilibrio debe haber una relación de 3 proporciones de omega 3 contra 1 de omega 6).
El aceite de soja suministra al organismo vitamina E, con todo su poder antioxidante, y facilita la absorción de las vitaminas liposolubles (vitaminas A, D y K), también contiene lecitina y betacarotenos pero, al refinarse, que es la forma como se consume, o someterlo a altas temperaturas, disminuye su contenido de los mismos.
Para la elaboración de margarina, el aceite de soja se hidrogena, lo que hace que sus ácidos grasos se comporten como si fueran saturados y como consecuencia pueden producir un aumento en el nivel de colesterol en sangre.
Sin embargo, no debe de usarse en grandes cantidades porque el porcentaje de omega 6 que contiene es mayor que el de omega 3, lo que puede ocasionar que sea pro-inflamatorio.(Para un correcto equilibrio debe haber una relación de 3 proporciones de omega 3 contra 1 de omega 6).
El aceite de soja suministra al organismo vitamina E, con todo su poder antioxidante, y facilita la absorción de las vitaminas liposolubles (vitaminas A, D y K), también contiene lecitina y betacarotenos pero, al refinarse, que es la forma como se consume, o someterlo a altas temperaturas, disminuye su contenido de los mismos.
Para la elaboración de margarina, el aceite de soja se hidrogena, lo que hace que sus ácidos grasos se comporten como si fueran saturados y como consecuencia pueden producir un aumento en el nivel de colesterol en sangre.
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