Los cereales integrales son aquellos que se encuentran en su estado original, o sea tal y como los producen las plantas, con todas sus vitaminas, minerales, enzimas, proteínas, aminoácidos y carbohidratos complejos, que se asimilan lentamente por lo que se presenta una menor respuesta insulínica, previniendo la diabetes.
Sin embargo, desde finales del siglo XVIII, el consumo de cereales refinados aumentó al punto de tomar el primer lugar en preferencia de consumo, ignorando la riqueza nutritiva y saludable que se perdía al eliminar de la dieta los cereales integrales.
Al refinarlos se elimina la capa externa del grano, que es el salvado, desechando con ella una gran cantidad de vitaminas, minerales y sobre todo fibra, que es tan esencial para: - prevenir el estreñimiento, mejorando el tránsito intestinal y eliminando toxinas que se encuentran en las heces; -reducir los niveles de colesterol; - prevenir el cáncer de colon; y -producir sensación de saciedad, lo que elimina las ansias de comer.
También se eliminan gran cantidad de vitaminas, que sí podemos encontrarlas en los integrales, que son tan necesarias para el buen funcionamiento del organismo, tales como la vitamina E, que es un poderoso antioxidante que ayuda a neutralizar los radicales libres que provocan el deterioro del organismo y el cáncer, las del complejo B, que fortalecen el sistema nervioso y cuidan de la salud mental. Lo mismo sucede con muchos minerales que se pierden en el proceso de refinación, impidiendo al cuerpo recibirlos y obtener todos los beneficios que proporcionan.
Al quitarles todo esto solamente les dejan carbohidratos y químicos que se utilizan durante el proceso, provocando desórdenes y daño al cuerpo y aumento en el peso corporal.
Los cereales integrales ayudan a prevenir las enfermedades cardiovasculares, a reducir las grasas, proveen ácidos grasos esenciales para el organismo, proteínas, mejoran la digestión y la absorción de los nutrientes.
Sin embargo, conviene decir que de preferencia se deben comprar los cereales integrales ecológicos, en los que no se hayan utilizado pesticidas, ni otras sustancias dañinas. Si no acostumbra a consumirlos y desea agregarlos a su dieta, debe hacerlo poco a poco para que su organismo asimile la transición sin problemas.
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