viernes, 27 de septiembre de 2013

EL CLAVO DE OLOR, UNA ESPECIA ANTIGUA



El clavo de olor es una especia usado en la cocina para preparar galletas, pasteles, conservas de frutas, salsas, bebidas, licores o para realzar el sabor de algunos platos a base de carnes. Por tener aroma y sabor fuerte es conveniente utilizarlo siempre en cantidades pequeñas.

Tienen efectos tónicos y estimulantes, durante milenios se ha usado para refrescar el aliento de manera natural y para tratar las diarreas, vómitos, mareos o hinchazones del abdomen.

Son útiles para combatir bacterias que intoxican los alimentos, como la e.coli. Tienen propiedades antisépticas, por lo que son usados en procesos infecciosos como el cólera o la malaria y propiedades expectorantes, anti-bacterianas y anti-inflamatorias muy útiles para contrarrestar los síntomas de la bronquitis, resfriados y tos.

Contienen una sustancia llamada "eugenol", que evita la formación de coágulos sanguíneos y de esta forma protege de daños al corazón y el cerebro. También, son recomendados para combatir parásitos intestinales y los hongos que producen enfermedades de la piel.

Además se les reconocen propiedades digestivas, por lo que ayudan en casos como la falta de apetito, las digestiones lentas, flatulencias y otros.

Muchos aseguran que pueden inducir el parto, por lo que mujeres embarazadas deben evitarlos, y también afirman que son afrodisíacos.

Al usarlos externamente, son antisépticos, bactericidas y antifúngicos.

Es necesario evitar usarlos en elevadas dosis, porque pueden ocasionar fuertes dolores de estómago o alteraciones del sistema nervioso. No se deben utilizar en niños menores de 6 años, mujeres embarazadas o lactantes, en quienes padecen gastritis, úlcera duodenal, síndrome de colon irritable, enfermedades del hígado o enfermedades neurológicas.






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