El clavo de olor es una especia usado en la cocina para preparar galletas, pasteles, conservas de frutas, salsas, bebidas, licores o para realzar el sabor de algunos platos a base de carnes. Por tener aroma y sabor fuerte es conveniente utilizarlo siempre en cantidades pequeñas.
Tienen efectos tónicos y estimulantes, durante milenios se ha usado para refrescar el aliento de manera natural y para tratar las diarreas, vómitos, mareos o hinchazones del abdomen.
Son útiles para combatir bacterias que intoxican los alimentos, como la e.coli. Tienen propiedades antisépticas, por lo que son usados en procesos infecciosos como el cólera o la malaria y propiedades expectorantes, anti-bacterianas y anti-inflamatorias muy útiles para contrarrestar los síntomas de la bronquitis, resfriados y tos.
Contienen una sustancia llamada "eugenol", que evita la formación de coágulos sanguíneos y de esta forma protege de daños al corazón y el cerebro. También, son recomendados para combatir parásitos intestinales y los hongos que producen enfermedades de la piel.
Además se les reconocen propiedades digestivas, por lo que ayudan en casos como la falta de apetito, las digestiones lentas, flatulencias y otros.
Muchos aseguran que pueden inducir el parto, por lo que mujeres embarazadas deben evitarlos, y también afirman que son afrodisíacos.
Además se les reconocen propiedades digestivas, por lo que ayudan en casos como la falta de apetito, las digestiones lentas, flatulencias y otros.
Muchos aseguran que pueden inducir el parto, por lo que mujeres embarazadas deben evitarlos, y también afirman que son afrodisíacos.
Al usarlos externamente, son antisépticos, bactericidas y antifúngicos.
Es necesario evitar usarlos en elevadas dosis, porque pueden ocasionar fuertes dolores de estómago o alteraciones del sistema nervioso. No se deben utilizar en niños menores de 6 años, mujeres embarazadas o lactantes, en quienes padecen gastritis, úlcera duodenal, síndrome de colon irritable, enfermedades del hígado o enfermedades neurológicas.
Es necesario evitar usarlos en elevadas dosis, porque pueden ocasionar fuertes dolores de estómago o alteraciones del sistema nervioso. No se deben utilizar en niños menores de 6 años, mujeres embarazadas o lactantes, en quienes padecen gastritis, úlcera duodenal, síndrome de colon irritable, enfermedades del hígado o enfermedades neurológicas.
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