El romero es un arbusto aromático que crece espontáneamente en los matorrales, puede alcanzar muy bien los dos metros de altura. Desde la antigüedad, el romero se ha utilizado como un condimento para añadir sabor y aroma a muchas comidas, como por ejemplo a una carne a la parrilla o una ensalada, además se usa como hierba medicinal para tratar diversas enfermedades.
Es una planta con un contenido enorme de antioxidantes gracias al ácido rosmarínico y camfeno, por lo que es indicado en terapias para tratar enfermedades como el sida, el cáncer, Alzheimer y enfermedades degenerativas. También es muy útil en afecciones del hígado.
El tomar una infusión de romero después de las comidas, mejora en gran medida los procesos digestivos, eliminando las flatulencias, malestares estomacales y otros síntomas.
Su contenido de hierro es alto, por lo que es indicado a las personas que tienen deficiencia de este mineral, como quienes padecen anemia.
Provee alivio contra los malestares causados por los períodos menstruales, como los dolores de cabeza, hinchazón e irritabilidad.
En casos de intoxicación por alimentos, el romero ayuda porque inhibe o elimina las bacterias que se forman en alimentos contaminados o en estado de descomposición.
Hacer enjuagues con una infusión de romero mejora grandemente el aliento y alivia de llagas o inflamaciones bucales.
En uso externo aumenta la circulación sanguínea y estimula el nacimiento y crecimiento del cabello. Se utiliza para tratar la alopecia areata y en la elaboración de champús para el cabello.
También se obtienen beneficios del romero en la aromaterapia para reducir el estrés y la ansiedad, además mejora la memoria y el desempeño mental.
Pero, al igual que con todas las hierbas, es importante usarlo con moderación, puesto que el uso excesivo puede producir efectos nocivos, como alergias.
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