
Sin duda alguna, los arándanos son deliciosos al comerlos solos, en batidos, postres, ensaladas o jugos. Sus aportes para mantener una vida saludable son muchos y variados. Razones de más para que no falten en la dieta de ninguna familia.
Estudios del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos la ha nombrado como la fruta número 1 con mayor poder antioxidante, ante todas las frutas y verduras, lo que la convierte en un poderoso aliado para disminuir la acción de los radicales libres que son los causantes de muchas enfermedades del corazón, cáncer, Alzheimer y el envejecimiento. Media taza de ellos duplica la cantidad de antioxidantes en el organismo.
Es rico en vitamina C, que fortalece el sistema inmunológico, favorece la formación de colágeno y mantiene encías y cabello sanos y fuertes, además de prevenir enfermedades degenerativas y favorecer la absorción de hierro que ayuda en casos de anemias ferropénicas.
Contrarresta los procesos inflamatorios en enfermedades crónicas. Reduce el nivel de colesterol LDL, conocido como "colesterol malo" y aumenta el HDL o "colesterol bueno", previniendo afecciones cardíacas.
Un estudio realizado en Israel comprobó que el jugo de arándanos impide que bacterias, como las causantes de úlceras gástricas y otras que dañan la salud, se adhieran a las paredes del estómago.
Previene infecciones en el tracto urinario, ésto se considera uno de sus mayores beneficios.
Su contenido de fibras es elevado, lo cual favorece el proceso digestivo y la correcta eliminación de los desechos alimenticios.
Tiene un bajo aporte calórico y abundante potasio, hierro, calcio, taninos de acción astringente y de diversos ácidos orgánicos.
Proteje la dentadura de caries, evitando que las bacterias se peguen a ellos.

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