La amapola es una planta que crece casi de manera salvaje, normalmente da flores rojas con semillas negras, y son estas semillas las que nos ocupan hoy debido a los beneficios que aporta a la salud del organismo.
Hoy en día se usan en panaderías, pastelerías y en la elaboración de multicereales. Su sabor es suave y ligeramente dulce. La forma más conveniente de consumirlas es molerlas (para aprovechar al máximo todos sus aceites esenciales), y agregarlas a ensaladas, sopas, batidos o yogurt, con una cucharada es suficiente.
Son una fuente importante de calcio y hierro, también contiene, aunque en menores cantidades magnesio, sodio y fósforo, por lo cual previene enfermedades como la osteoporosis y la anemia, entre otras.
Cerca del 50% de su composición son ácidos grasos insaturados, entre los que se destacan los omega 3, omega 6 y omega 9, que son aceites esenciales, los cuales protegen el organismo contra las enfermedades cardiovasculares, mejoran la flexibilidad de las arterias favoreciendo en gran manera la circulación y retrasan el envejecimiento, extendiendo la vida y salud de las células.
Las semillas de amapola ejercen sus propiedades relajantes sobre el sistema nervioso, se le considera un sedante suave natural, por lo que son útiles para combatir el estrés. Sin embargo, si se consumen como medicina, hay que recordar no comerlas en exceso para no tener un efecto muy marcado.
También sirven como expectorantes y remedio para la tos.
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